Sobre la Propiedad Intelectual en la nueva Constitución y dichos de la ministra Julieta Brodsky en CNN Magazine

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Propiedad Intelectual en la nueva Constitución y dichos de la ministra Julieta Brodsky en CNN Magazine

Abril es el mes donde celebramos el Día Internacional del Libro, en particular el día 23, y este periodo ha sido, además, eje de discusión en el Pleno de la Convención Constitucional sobre las normas que incluirá la nueva Constitución en materia de Propiedad Intelectual. Así también queremos traer a colación los dichos de la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Julieta Brodsky, en el espacio CNN Magazine Chile emitido el viernes 15 de abril. En aquella oportunidad la jefa de esta cartera dijo lo siguiente:

“Me parece que la precarización del sector, las características específicas que tiene el trabajo cultural que son muy particulares y que hacen muy difícil que haya un ingreso estable en el tiempo, hacen que sea necesario el derecho de autor, pero entendiéndolo desde una lógica laboral, desde la lógica de derechos laborales de los trabajadores culturales. Pero tiene que tener ciertos límites, y creo que la Convención ha tratado de generar este equilibrio, así que espero que efectivamente logren sacar la norma”.

En la entrevista, donde se exhibían constantemente imágenes de actrices, actores y músicos como si el mundo de la cultura estuviera compuesto solo de aquellos(as) representantes, nos llamó la atención la frase —sobre el derecho de autor— “pero tiene que tener ciertos límites”. Hubiese sido interesante saber cuáles son aquellos límites que la ministra Brodsky considera en materia de derechos de autor. En Estrofas del Sur creemos que estos derechos son inalienables e indiscutibles para los autores y autoras que, en Chile, a través de la ley 17.336, protegen su(s) obra(s).

La que está y la que podría quedar

La discusión sobre lo que se propone acerca del derecho de propiedad intelectual en la nueva Constitución tiene varios ribetes, algunos bastante discutibles, que nos hacen preguntarnos. ¿No es mejor lo que hay en este momento? Muchos dicen que no, pero no logran ser claros en sus propósitos. Veamos entonces qué dice la actual Constitución y qué se propone para la nueva. Es importante conocer las leyes y lo que se pretende normar. Es la única manera de poder opinar con elementos de juicio sobre un tema que involucra el derecho de propiedad.

En la actual Constitución, el Capítulo III. De los derechos y deberes constitucionales. Artículo 19°. La Constitución asegura a todas las personas:

24° “Nadie puede, en caso alguno, ser privado de su propiedad, del bien sobre que recae o de alguno de los atributos o facultades esenciales del dominio, sino en virtud de ley general o especial que autorice la expropiación por causa de utilidad pública o de interés nacional, calificada por el legislador. El expropiado podrá reclamar de la legalidad del acto expropiatorio ante los tribunales ordinarios y tendrá siempre derecho a indemnización por el daño patrimonial efectivamente causado, la que se fijará de común acuerdo o en sentencia dictada conforme a derecho por dichos tribunales. A falta de acuerdo, la indemnización deberá ser pagada en dinero efectivo al contado…”.

25° “La libertad de crear y difundir las artes, así como el derecho del autor sobre sus creaciones intelectuales y artísticas de cualquier especie, por el tiempo que señale la ley y que no será inferior al de la vida del titular. El derecho de autor comprende la propiedad de las obras y otros derechos, como la paternidad, la edición y la integridad de la obra, todo ello en conformidad a la ley. Se garantiza, también, la propiedad industrial sobre las patentes de invención, marcas comerciales, modelos, procesos tecnológicos u otras creaciones análogas, por el tiempo que establezca la ley”.

La ley —en conformidad— que regula lo anterior es la Ley N° 17.336, donde es menester destacar dos puntos esenciales. El primero corresponde al Capítulo II. Del Sujeto del derecho. Artículo 6°: “Solo corresponde al titular del derecho de autor decidir sobre la divulgación parcial o total de la obra”. Lo segundo está referido en el Capítulo III. Duración de la protección. Artículo 10°: “La protección otorgada por esta ley dura por toda la vida del autor y se extiende hasta por 70 años más, contados desde la fecha de su fallecimiento. En el caso previsto en el inciso segundo del artículo 8° y siendo el empleador una persona jurídica, la protección será de 70 años a contar desde la primera publicación”.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su Artículo 27°, dice: “1) Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten. 2) Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora”.

¿Qué pasa con las normas que debe incluir la nueva Constitución sobre los derechos de autor?

Veamos. Hasta este momento hay aprobadas seis normas que irían en la nueva Constitución:

Se suprimió un acápite que decía: “Estos derechos comprenden el aprovechamiento y el uso de la obra o interpretación, por un tiempo que no será́ inferior al de la vida del titular, así́ como el reconocimiento a la creación, divulgación e integridad de estas, conforme a lo que establezca la ley”.

También existen dos normas que volvieron a la comisión para su revisión y que son las que han provocado mayor debate: 1) Derecho a beneficiarse de los intereses morales y materiales. Todas las personas, individual y colectivamente, tienen derecho a beneficiarse de la protección de los intereses morales y materiales sobre las creaciones o producciones culturales, científicas, artísticas y otras relativas a los conocimientos en general, de las que sean autoras o intérpretes. 2) El derecho material de autores o interpretes estará́ sujeto a las disposiciones del derecho de propiedad establecidas por esta Constitución, en cuanto a sus garantías, limitaciones y función social, debiendo la ley velar tanto por su protección con la de los demás derechos culturales, el resguardo de los saberes ancestrales y el goce del beneficio de los conocimientos.

Concepto "Propiedad"

Nos preguntanos, entonces: ¿Resguardan estas seis normas los derechos de autor de mejor manera que el actual número 25° del Artículo 19? ¿Qué pasa con la Ley N° 17.336? ¿Por qué en las nuevas normas no se utiliza el concepto “propiedad intelectual”?

Dado lo anterior, nos parece oportuno reflexionar sobre algunas palabras del músico y filósofo Eduardo Carrasco, publicadas en una columna de CIPER, acerca del tema:

“Es importante darse cuenta de que esta evolución histórica de los derechos de autor en Chile nos ubica en una cierta línea de evolución legislativa que es preciso mantener, pues no es debida a decisiones caprichosas o voluntaristas, sino a nuestras propias particularidades culturales e históricas. Este inicio y este desarrollo indican que el centro de toda la evolución de estos derechos se encuentra en el creador, y que estos son la base sobre la cual se eleva la posibilidad de que éste encuentre sus medios de subsistencia en su propia creación. La Revolución Francesa terminó con la relación de mecenazgo que fue durante siglos la única forma de subsistencia de los artistas, los que solo podían pensar en vivir de su obra y difundirla en la medida en que encontraban una protección de la parte de las clases que sustentaban el poder. Por eso, la más esencial forma de reconocimiento de una sociedad a sus artistas, no reside en el establecimiento de premios, homenajes o incentivos —que también son necesarios—, sino en el reconocimiento de la propiedad sobre sus obras; esto es, en el fortalecimiento legal y social del derecho de autor”.

El mismo Carrasco, en una entrevista en The Clinic, afirma: “Lo que tenemos ahora es una Ley de propiedad intelectual donde se reconoce el carácter patrimonial de los derechos y una ley que permite o crea las sociedades de gestión que son fundamentales para que los derechos de autor lleguen a sus propietarios. Si no hay sociedad de gestión es imposible gestionar el cobro y los repartos de los derechos”.

Dentro de la discusión pública sobre los derechos de autor se echa de menos la participación de actores importantes como, por ejemplo, el Departamento de Derechos Intelectuales, que se encarga del registro de los derechos de autor y los derechos conexos, o de la Sociedad de Escritores de Chile. Incluso sería interesante saber la opinión de las editoriales y casas discográficas.

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Los 7 puntos que debe contener un contrato si firmas con una editorial

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Los 7 puntos que debe contener un contrato si firmas con una editorial

Imagínate el siguiente escenario: tienes un libro inédito (y varios autopublicados) y antes de que el texto salga a la luz, una editorial se fija en ti y en tu trabajo literario. Esta se contacta contigo para firmar un contrato con el objetivo de publicarlo bajo su sello. Entonces, ¿qué debes tener en consideración a la hora de estudiar el contrato?

Primero, ¡Felicidades! Ese es un gran logro que pocos(as) autores(as) consiguen. Segundo, antes de firmar un contrato debes tener en cuenta que es limitado el margen de negociación entre el(la) autor(a) y la editorial, puesto que la editorial interesada por tu trabajo sabe que no son muchos en la industria editorial los que apuestan por un(a) autor(a), ya que eso conlleva riesgos de inversión. Y tercero, debes saber que existen 2 tipos de contrato: el de edición y el de coedición.

¿Qué diferencia hay entre el contrato de edición y el de coedición?

En el contrato de edición la casa editorial se hará responsable de convertir tu trabajo literario en un libro. Es decir, velará por los procesos de corrección, maquetación, diseño de portada, impresión, conversión a eBook, distribución en distintos canales de ventas (librerías, supermercados (en Chile, Jumbo tiene destinado un pasillo para la venta de libros), multitiendas y sitios online), marketing y difusión de la obra. Por todo ese trabajo, la editorial se queda con un porcentaje y te entrega a ti una parte fijada por contrato. Este porcentaje equivale al 10 % del valor neto de la venta de tu obra.

La coedición es una mezcla entre el contrato de edición y la autopublicación. En simple, el(la) autor(a) paga una parte de los gastos que conlleva la publicación del libro, y el(la) editor(a) cubre el resto de los gastos. Tras la publicación, el(la) autor(a) recibe un porcentaje sobre las ventas de la obra acordado previamente en el contrato.

Siguiendo con el escenario que mencionamos más arriba, a continuación nos referimos a los 7 puntos que debe contener un contrato de edición.

Contrato de edición

Como todo documento legal, un contrato de edición o editorial debe ser SIEMPRE por escrito y este debe contener, a grandes rasgos, los siguientes 7 puntos:

  1. Los derechos de explotación que el(la) autor(a) cede al editor(a) y si lo hace en exclusiva. En este punto incluye los derechos de reproducción, distribución, difusión y transformación a lengua extranjera (traducción, adaptación).
  2. Ámbito territorial. En el contrato de edición se debe establecer claramente en qué países va a poder ser explotada la obra.
  3. Número de ejemplares que serán publicados. En el contrato debe quedar estipulado el número de ejemplares que la editorial publicará. Esto es en el caso de los libros impresos. En cuanto a los eBooks, se debe seguir el mismo procedimiento.  
  4. Características de la edición. Acá la editorial queda facultada para determinar el diseño, tipografía, ilustraciones, impresión, clase de papel, encuadernación, número de tomos y demás características que la editorial escoja para la obra. Esto también se aplica para la versión electrónica del mismo.
  5. La forma de distribución de los ejemplares y los que se reserven al autor(a), a los(as) reseñistas y críticos(as) literarios(as), y a la promoción de la obra.
  6. Pago por concepto de derechos de autor. La remuneración del autor suele fijarse de acuerdo con lo ingresado por ventas de su libro. Este pago, suele ser desde el 10% del valor neto de la obra (sin IVA), y las editoriales suelen entregar rendiciones de ventas 1 ó 2 veces al año. Sobre los eBooks este tiene un ingreso por venta para el(la) autor(a) de un 20% a un 25%. La editorial, con los libros digitales, ahorra costos de impresión, bodegaje y despacho, por lo que hay mayor margen de ganancia. No obstante, las editoriales suelen designar un pago mayor a autores(as) consagrados, a los que también les dan anticipos, tanto para libros impresos como ebooks. Recuerda que a la hora de la rendición se te debe adjuntar un informe detallado con los libros impresos, cantidad de textos vendidos, saldos disponibles en bodegas, librerías, entregados a consignación, mermas (libros dañados y que no se pudieron vender), etc.
  7. Tiempo definido para que el(la) autor(a) entregue la obra a la editorial.

Otro punto importante que debes considerar antes de firmar un contrato con una editorial es revisarlo con calma, y en lo posible asesórate con un(a) abogado(a) experto(a) en derechos de propiedad intelectual, en particular, a la Ley 17.336 que en Chile es la normativa sobre propiedad intelectual. Un(a) experto(a) puede ser algo costoso para un(a) escritor(a), pero si puedes hacerlo, hazlo y despeja todas tus dudas con el(la) experto(a) y el(la) editor(a).

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